El Gobierno autoriza a Red Eléctrica la construcción de los primeros compensadores síncronos, unos equipos capaces de reforzar la estabilidad de la red eléctrica española y reducir el riesgo de nuevos colapsos del suministro.
España está reforzando su sistema eléctrico con una tecnología que, a primera vista, puede parecer contradictoria: máquinas gigantes que consumen electricidad, pero que no están diseñadas para producirla. Su objetivo es otro mucho más importante para el funcionamiento de la red: evitar que una perturbación pueda desencadenar un apagón de grandes dimensiones.
Se trata de los compensadores síncronos, unos dispositivos que Red Eléctrica instalará en diferentes puntos estratégicos del territorio nacional. El Ministerio para la Transición Ecológica ya ha autorizado la construcción de los primeros equipos, después de que el apagón ibérico del 28 de abril de 2025 pusiera de manifiesto la necesidad de reforzar determinados aspectos de la infraestructura eléctrica.
La iniciativa forma parte de un conjunto de actuaciones destinadas a mejorar la seguridad del suministro eléctrico, especialmente en un escenario en el que las energías renovables tienen cada vez más protagonismo.
¿Qué son los compensadores síncronos y para qué sirven?
Los compensadores síncronos son máquinas eléctricas rotativas que funcionan conectadas a la red eléctrica y giran sincronizadas con su frecuencia. Aunque su funcionamiento recuerda al de un generador convencional, existe una diferencia fundamental: no producen electricidad útil para abastecer hogares, empresas o industrias. Su cometido consiste en proporcionar servicios esenciales para que la red eléctrica funcione de manera estable.
Entre sus principales funciones destacan tres:
- Controlar la tensión eléctrica: ayudan a mantener los niveles de tensión dentro de los márgenes adecuados.
- Aportar inercia al sistema: contribuyen a frenar las variaciones bruscas de frecuencia cuando se produce una perturbación.
- Reforzar la potencia de cortocircuito: aportan corriente durante determinadas averías, facilitando el funcionamiento de los sistemas de protección.
En términos sencillos, estas máquinas actúan como un estabilizador de grandes dimensiones. No generan energía para el consumo, pero ayudan a que la electricidad pueda circular de manera segura por la red. Su importancia aumenta a medida que cambia el modelo de generación eléctrica y se reduce la presencia de determinadas centrales convencionales.
El papel de las energías renovables en la estabilidad eléctrica
La expansión de la energía solar fotovoltaica y la eólica está transformando el sistema eléctrico español. Ambas tecnologías permiten producir electricidad sin recurrir directamente a combustibles fósiles y contribuyen a reducir las emisiones contaminantes. Sin embargo, presentan características técnicas diferentes a las de las centrales térmicas, nucleares o hidroeléctricas convencionales.
En una central tradicional, un generador síncrono conectado a la red incorpora una gran masa giratoria. Esa masa almacena energía cinética y proporciona inercia al sistema. Cuando se produce una alteración en la frecuencia eléctrica, la energía almacenada puede contribuir a amortiguar el cambio y dar tiempo a los mecanismos de control para actuar.
En cambio, las instalaciones solares y muchas instalaciones eólicas modernas se conectan mediante inversores electrónicos. Estos dispositivos permiten adaptar la electricidad generada a las características de la red, pero no aportan automáticamente la misma inercia física que un generador convencional.
Esto no significa que las energías renovables sean incompatibles con una red estable. Existen soluciones tecnológicas capaces de proporcionar servicios similares, como los inversores avanzados, las baterías y los sistemas de control específicos.
No obstante, los compensadores síncronos representan una herramienta adicionalpara reforzar determinados puntos de la infraestructura eléctrica.
Cómo pueden ayudar a evitar un nuevo apagón
El apagón del 28 de abril de 2025 afectó a amplias zonas de España y Portugal y provocó una interrupción del suministro eléctrico de gran magnitud. Desde entonces, el sistema eléctrico español ha incorporado distintas medidas para mejorar su capacidad de respuesta ante perturbaciones. Los compensadores síncronos forman parte de esa estrategia.
Su aportación puede resultar especialmente importante cuando se produce una incidencia en una línea de transporte, una variación importante de la generación o una alteración de la tensión. En estas situaciones, los equipos pueden contribuir a mantener las condiciones eléctricas dentro de unos márgenes seguros.
La inercia que proporcionan ayuda a ralentizar determinadas variaciones de frecuencia, mientras que su capacidad para aportar potencia reactiva permite regular la tensión. Además, su contribución a la potencia de cortocircuito puede mejorar el comportamiento de la red ante determinadas averías.
Sin embargo, conviene aclarar un aspecto importante: los compensadores síncronos no garantizan por sí solos que nunca vuelva a producirse un apagón. La seguridad eléctrica depende de numerosos factores, entre ellos la planificación de la generación, el funcionamiento de las protecciones, la capacidad de transporte, la coordinación entre operadores y la respuesta ante situaciones de emergencia. Estos equipos constituyen una pieza más de un sistema de protección mucho más amplio.
Dónde se instalarán los ocho compensadores síncronos
Red Eléctrica será la responsable de desarrollar los proyectos en diferentes subestaciones de la red de transporte española. Según la información publicada hasta el momento indica que los primeros equipos autorizados se ubicarán en tres emplazamientos:
- Cabra, en Córdoba: una instalación estratégica para reforzar la red eléctrica del sur peninsular.
- Santa María de Grado, en Asturias: un punto relevante para mejorar la estabilidad del sistema eléctrico asturiano.
- Rocamora, en Alicante: una infraestructura destinada a reforzar el funcionamiento de la red en el este peninsular.
A estos proyectos se suman otros compensadores síncronos que ya se encuentran en desarrollo en las subestaciones de Pierola, en Barcelona; Almaraz, en Cáceres; Belinchón, en Cuenca; Brovales, en Badajoz; y Beariz, en Ourense. La distribución territorial de estos equipos responde a la necesidad de reforzar puntos concretos de la red eléctrica.
No se trata simplemente de instalar máquinas en cualquier ubicación disponible. Su emplazamiento depende de estudios técnicos que determinan dónde pueden aportar mayores beneficios para la estabilidad del sistema. La concentración de varias instalaciones en el suroeste peninsular también resulta relevante, teniendo en cuenta las necesidades de refuerzo identificadas tras el apagón de 2025.
Cuánto cuesta construir estas máquinas gigantes
La seguridad del suministro eléctrico tiene un coste económico. Cada compensador síncrono puede representar una inversión aproximada de 100 millones de euros. Esto sitúa el coste de los ocho equipos en torno a los 800 millones de euros, aunque la cifra final dependerá de las características de cada proyecto y de su ejecución.
La inversión no se limita a la adquisición de las máquinas. También es necesario construir las instalaciones auxiliares, adaptar las subestaciones, realizar las conexiones eléctricas y ejecutar las obras necesarias para integrar los equipos en la red de transporte.
Una parte de estos costes se recupera mediante los mecanismos regulados del sistema eléctrico, incluidos los peajes que pagan los consumidores. Por tanto, aunque los compensadores no produzcan electricidad para venderla en el mercado, su instalación puede tener consecuencias económicas para los usuarios. La cuestión es determinar si el coste de reforzar la red resulta inferior al de mantener un sistema más vulnerable y depender de soluciones de emergencia más caras.
España también apuesta por otras tecnologías de estabilización
Los compensadores síncronos no son la única solución que se está incorporando al sistema eléctrico español. El Gobierno ha aprobado otras actuaciones destinadas a mejorar el control de la tensión y reducir las restricciones técnicas que afectan al funcionamiento de la red.
Entre ellas destacan los equipos e-STATCOM, las reactancias de núcleo controlado magnéticamente y la instalación de nuevas reactancias. Los sistemas e-STATCOM utilizan electrónica de potencia para controlar la tensión de manera rápida y flexible. Por su parte, las reactancias permiten gestionar determinados flujos de potencia reactiva y ayudan a mantener los niveles de tensión adecuados.
Estas tecnologías pueden complementar las funciones de los compensadores síncronos y contribuir a reducir la necesidad de utilizar centrales convencionales para resolver problemas técnicos de la red. La modificación de la planificación eléctrica aprobada en julio de 2026 contempla 51 actuaciones, con una inversión de 615 millones de euros y un ahorro anual estimado de entre 440 y 460 millones, según la referencia oficial del Consejo de Ministros.
¿Se pueden evitar los apagones con estas inversiones?
La construcción de los compensadores síncronos representa un cambio importante en la manera de reforzar la infraestructura eléctrica española. Durante décadas, buena parte de los servicios de estabilidad estaban asociados a las centrales convencionales que producían electricidad. Ahora, con una mayor presencia de generación renovable, resulta necesario incorporar equipos específicos capaces de proporcionar esas funciones.
El reto consiste en adaptar la red a un sistema energético cada vez más diversificado, sin comprometer la seguridad del suministro. Los compensadores síncronos pueden mejorar la respuesta ante determinadas perturbaciones, pero su eficacia dependerá de una correcta planificación, de su ubicación y de la coordinación con el resto de las infraestructuras.
La inversión también abre un debate sobre el coste de la transición energética y sobre cómo deben repartirse los gastos necesarios para mantener una red eléctrica segura. España necesita producir electricidad de manera sostenible, pero también transportarla y distribuirla con garantías.
Y esa es precisamente la función de estas máquinas gigantes: no generar más electricidad, sino ayudar a que la que ya se produce llegue a su destino sin que una incidencia pueda poner en peligro todo el sistema.
El éxito de esta estrategia dependerá de que los compensadores síncronos se integren correctamente con las demás medidas de seguridad eléctrica. El objetivo es construir una red más robusta, preparada para afrontar las exigencias de un sistema energético en plena transformación.

